No es nada nuevo decir que España es el único país de la Unión Europea que no incorpora dietistas-nutricionistas en el sistema sanitario de la mayoría de las comunidades autónomas. Tampoco es nada nuevo saber que la mayoría de las dietistas-nutricionistas trabajan en el sector privado. Y a ningún estudiante del grado de Nutrición Humana y Dietética le sorprende no tener un contacto directo con el perfil profesional que algún día será. Supongo que esto último se debe a la poca edad de la titulación y a las pocas valientes que se enfrentan al monstruo del doctorado. 

Puedo añadir que cuando has leído el artículo las (o quizás lo has leído todo tan rápido que ni te has percatado) te ha resultado raro, como cuando algunos de nuestros compañeros, en sus conferencias, se refieren a nuestro colectivo en femenino. No debería sorprender. En el curso 2017/2018 de 1.075 estudiantes egresados en el grado de Nutrición Humana y Dietética, 810 eran mujeres. 

Por otro lado, el INE (Instituto Nacional de Estadística) muestra en su nota de prensa Profesionales sanitarios colegiados en el año 2018, que somos la tercera profesión sanitaria donde hay más mujeres colegiadas (86,4%). La misma nota de prensa nos muestra que por cada 1000 habitantes hay 0,10 dietistas-nutricionistas. 

La sanidad española está desnutrida. Es una realidad. Según el estudio PREDyCES, la prevalencia de desnutrición hospitalaria en España es de 23,7%, es decir, 1 de cada 4 pacientes está desnutrido en el hospital.  Este mismo estudio muestra que el 9,6% de los pacientes que ingresaron sin desnutrición, la desarrollaron durante su estancia, y el 72% que sí entraron con malnutrición, siguieron con ella hasta el alta. Es un poco paradójico, ¿no? El hospital es el lugar donde menos te tendrías que preocupar por tu salud porque hay personas formadas que velan por ella. Salvo por el tema de la nutrición y la dietética, que parece que todos tienen conocimientos y luego pasan cosas como la desnutrición.

Vamos a sumarle a eso de ser dietista-nutricionista, estar dentro de un programa de doctorado. 

Por cierto, haré un paréntesis para reivindicar el cambio del nombre doctorado por burocrado. Voy a dedicar más años a practicar la burocracia que la investigación.

Bien, sigamos.  

El doctorado es una carrera de obstáculos. Esta frase debería de ser el lema mundial de las escuelas de doctorado. Lo que nadie te dice es que no te van a preparar para ello. Pero te animan a unirte. Es como si te dijeran: apúntate a la media maratón de Valencia, será un reto reconfortante para ti y además, es algo saludable. Pero ¿quién en su sano juicio va a hacer una media maratón sin haberse preparado? Y yo diría que se necesitan años de preparación física y mental. 

Los estudiantes de doctorado tenemos más prevalencia de experimentar problemas psicológicos o riesgo de desarrollar trastornos psiquiátricos. Y esto es un hecho documentado en países donde se aprecia bastante a la investigación, imaginaos aquí en España. 

El estrés de tanto papeleo, el tiempo no remunerado dedicado a escribir y leer, el condicionante de depender de tus padres, la dedicación a trabajos que no se asemejan a las expectativas que tenías cuando entraste a la carrera, la espera de una beca que no llega…Qué negatividad, qué miedo, qué pocas ganas de querer correr esta carrera y cuánta necesidad de que haya más dietistas-nutricionistas doctoradas. De gritar a la sociedad la importancia de nuestra profesión. Y no solo en el ámbito de la clínica. 

Conclusión: contacta con un profesional de la psicología. 

Añadamos que eres del género femenino. Y vamos a dejarlo ahí, porque si decimos que eres de raza negra y homosexual, apaga y vámonos. 

Estamos en el  siglo XXI (numéricamente porque en muchos aspectos parece que no hemos salido de la edad media) y las mujeres seguimos dándonos de ostias contra el techo de cristal que nos impide progresar en nuestro camino por la ciencia. 

Por un lado nos educan para no dedicarnos a la investigación y por otro, nos ponen trabas para no alcanzar puestos más elevados en el ámbito académico y profesional. 

En el terreno de la nutrición, ¿qué nombre te viene a la cabeza cuando piensas en un profesional de la nutrición influyente? ¿Y, doctorándose o con el título ya bajo el brazo? Hay muchas dietistas-nutricionistas a la sombra desprovistas de los méritos que realmente se merecen. 

El 82% de las seguidoras de la cuenta de instagram del CoJIIN son mujeres, y la mayoría de las personas que están organizando este congreso, son mujeres. No es porque se haya hecho con intención, es que somos mayoría. 

En resumen:

  • Somos una profesión poco valorada. 
  • El doctorado es una carrera difícil que muchas veces tienes que sufrir en soledad.
  • Las mujeres lo tienen más complicado. En todo. 

Sumando estas tres características puedes tirar la toalla o seguir luchando. Si eliges la segunda opción, el CoJIIN te ofrece el espacio, las herramientas y las compañeras de guerra. 

Referencias:

  • Páginas web:
  • Estudios:
    • Álvarez-Hernández J, Planas Vila M, León-Sanz M, García de Lorenzo A, Celaya-Pérez S, García-Lorda P, et al. Prevalencia y costes de la malnutrición en pacientes hospitalizados; estudio PREDyCES®. Nutr Hosp. 2012;27(4):1049–59.
    • Levecque K, Anseel F, De Beuckelaer A, Van der Heyden J, Gisle L. Work organization and mental health problems in PhD students. Res Policy. 2017;46(4):868–79. 
    • Evans TM, Bira L, Gastelum JB, Weiss LT, Vanderford NL. Evidence for a mental health crisis in graduate education. Nat Biotechnol. 2018;36(3):282–4. 

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