Durante el periodo de doctorado, muchos investigadorxs acudimos a congresos, conferencias y mesas redondas a presentar los avances de nuestra investigación. Recuerdo que, en una de esas reuniones científicas, mi compañero de butaca me dijo: “yo no voy a ir a ningún congreso hasta que no tenga resultados”. 

Aquella frase me resultó, como poco, inapropiada porque era justo lo contrario de lo que nos habían propuesto en las actividades de doctorado. Sin embargo, no era el único que pensaba así. Fue en ese momento en el que decidí reflexionar sobre el tema.

Entiendo que, quizá, da un poco de pánico presentar resultados preliminares en un contexto/foro en el que otrxs investigadorxs muestran trabajos espectaculares, con muchísimos datos y análisis estadísticos complejísimos. Pero, ¿por qué nadie se plantea que quizá aún no estamos en ese momento?

La mayoría de doctorandxs estamos acostumbradxs a sentirnos presionadxs por entregar resultados a tiempo, carecemos de seguridad en las decisiones que hemos de tomar y sentimos como propia la soledad del proceso. ¿Son estas las habilidades que hemos de adquirir durante la formación doctoral? ¿Se está enviando bien el mensaje desde el ámbito académico a las nuevas generaciones? 

Considero que, para afrontar los desafíos que nos depara el proceso de tesis, hemos de conocer todos nuestros recursos y desarrollar nuestro potencial interno al máximo. Además, para formar parte de la comunidad científica, cada vez más competitiva y agresiva, necesitamos mantener el equilibrio emocional y mental que nos permita dar las respuestas adecuadas a cada momento. Y, desde mi humilde punto de vista, creo que los congresos nos brindan la oportunidad para conseguirlo. 

En los congresos asistimos a un constante intercambio de experiencias y perspectivas que pueden ayudarnos a recobrar la motivación, a guiar nuestras metas futuras o a reencontrarnos con compañerxs que admiramos o que, simplemente, reman en la misma dirección. Y esto último es especialmente importante, ya que mucha de la tensión a la que nos vemos sometidos se libera con el enriquecimiento de las relaciones sociales. Además, coincidir con investigadorxs de otros ámbitos de estudio, pero que también están atravesando un proceso similar, puede ayudarnos a alcanzar las claves para hacer el camino más transitable. 

Por los motivos expuestos, hemos elaborado una infografía en la que plasmamos algunas de las utilidades que podemos descubrir en los congresos.

Ahora bien, ¿todos los congresos nos brindan las mismas oportunidades? Supongo que podemos aplicar el sentido crítico de la ciencia a la hora de elegir a qué congreso asistir. Existen multitud de opciones que pueden interesarnos, pero no todas son lo fructíferas que deberían. Por este motivo, hemos elaborado otra infografía titulada: “Qué debemos esperar de un congreso”, mediante la que esperamos exponer los puntos candentes de los foros científicos actuales.

Y ahora, ¿te animas a sentarte con nosotrxs en el CoJIIIN?


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *